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Cartas entre Moscú y Lisboa

Carta de la Costa Rica

Querido A.,

Su última misiva como que no quiere la cosa venía cargada hasta de barruntos milenaristas. Si España tiene salvación desde dentro, que venga Dios y lo vea. Lo del Conde y el Borbón es lo más esperpéntico que háyase visto desde Luces de Bohemia. No, querido A., no lo sabía, pero lo peor es que no me extraña y es la muestra más fehaciente de que la prensa “respetable” española lleva 30 años con una automordaza vergonzosa. Y me temo que también serán muy condescendientes ahora que se espera el cambio a las derechas ultramonárquicas, oportunidad que los Borbones no desperdiciarán para finiquitar una sucesión que ya se está poniendo chiclosa. Dicho esto, comparto la profundidad de su desasosiego porque lo más peligroso de la ironía, la desidia y el sarcasmo es que se vuelvan una realidad que uno la sufra de cerca en carne y hueso. La literatura es fácil de sentir pero dura de vivir. Y ya estamos más cerca del siguiente paso.

Esta misiva no va a meterse en tanta jondura aunque por aquí se están cociendo un par sobre la “narcorevolución” mexicana que se lo debo a usted y al país que "temporalmente" me acoje. Ya sabe que uno se saca del hígado el placer de escribir para que el alcohol no sea lo único que lo afecte. La cosa es que por medio se ha cruzado, sin quererlo ni beberlo, la Costa Rica del Caribe. No podía por mor de Tonatiuh dejar de registrar esta nueva aventura americana en los anaqueles de nuestra corta pero intensa relación postal –joder que mal y poco chesterteriano suena- mejor algo de música con sabor caribeño.

Ahora me encuentro en el Hotel. Estoy a escasas horas de agarrar el avión de vuelta a tierras aztecas. Y así, a puerta gayola, le voy a dar mis impresiones y contarle algún cuento tropical que le saque de la borrachera que ha creado la noticia del día en su país – por cierto muy apropiado especificar que es un buen champán francés y no barato cava catalá porque igual y estos no están tan contentos; o quizás sí, bien entendido, porque ahora que entre su ciscado PP a gobernar, la brecha revanchista, caína, españolata y separatista puede tomar un rumbo “torcido y sin retorno”.

¡Pura Vida!, ¿Qué coño le pasa a éste güey? Me pregunté medio gibado. No había hecho más que llegar a la recepción del Hotel. Correspondía un sobrio “de nada” o un cumplido “con mucho gusto”, pero no, resulta que aquí para los “Ticos” como ellos mismos gustan llamarse, todo es ¡Pura Vida! Al principio suena raro y ridículo como grito de excursión de parvulario. Pero pues nada, después de unos días uno se acostumbra y ¡Pura Vida! que ya habrá tiempo de ¡Pura M…!  Mi preparación del viaje fue obvia e inexorablemente la misma que le acabo de referir arriba. Desde luego que el artículo de la Wiki no tiene desperdicio. Salen a relucir las dos que tres cosas que todo mundo conoce de Centroamérica aunque bien maquilladas: que son países inventados en el XIX a expensas de los intereses gringos y de los criollos españoles conservadores que le temían a la Pepa gaditana de 1812 como una vara verde; y que ya en épocas precolombinas –a excepción del norte de Guatemala quizás, México y Perú- fueron zonas marginales, dominadas, influidas, dependientes o ignoradas por los grandes imperios mesoamericanos y suramericanos.  Es decir, que no tienen “Historia”. No obstante, lo más gracioso es cuando hablan de que no tenían y no tienen muchos indígenas y que  –y cito textual – “algunos estudiosos, entre ellos Carlos Gagini y Roberto Brenes Mesén, sostienen que parte de la idiosincrasia nacional se formó durante (la) época colonial, en donde las privaciones de tipo material eran el común para todos y al no haber mano de obra indígena, desde el gobernador provincial al más humilde de los campesinos tenían que velar cada cual por su sustento y por el de sus familias, creándose así una sociedad más igualitaria y menos regida por castas" .

Lo del "mito del igualitarismo" no es tan divertido como esa velada confesión de que no tener indígenas los ha convertido en la "Suiza de Centroamérica". Esto tampoco es nuevo; desde que el mundo es capitalista el indígena se ha visto como una traba al "desarrollo". Lo mexicanos al día de hoy no saben que hacer con sus pobres y maltrechos pueblos indígenas que en lugar de arrasar sus selvas para hacer muebles del Ikea o sembrar maíz para Biodiesel y pasar hambre,  prefieren conservarlos y vivir integrados con su medio ambiente cazando con flechas y comiendo lo que la tierra da; asediados por las multinacionales y bajo control marcial y represivo del gobierno. Mejor aún, Costa Rica es un excelente producto de marketing del ecologismo, eso es un hecho y una realidad palpable, sólo hay que venir. Lo tienen muy bien montado. La cosa es que en plena efervescencia y saciedad del mantra de la "sostenebilidad" resulta que de las pocas culturas que han llegado a ser sostenibles –sin ipod y sin itunes claro- han sido y son las poblaciones indígenas de América que perduran hasta nuestros días.

Hoy nos decía un guía que Colón hizo algo terrible. Yo, incómodo, rodeado de latinos, me decía ya llegó el momento del hermanamiento latino frente al genocida español. Pero no, porque como antes del genocida español estaban otros genocidas, quizás mayas, quizás incas, no se ponen de acuerdo, dijo otra cosa. Lo terrible, dijo, es que Colón, extasiado por la exuberancia de la Costa de Cariari y por las cuatro joyas de oro y jade que portaban los nativos del lugar que amablemente los atendieron a su llegada en 1502, llamó a esta tierra: la “Costa Rica”. Riqueza para el colono español que se aventuraba a hacer las Américas era oro y/o plata. Nada de eso tenía Costa Rica, así que durante la colonia finalmente sería lo que había sido hasta ese momento, una zona marginal.

Pero Colón que, como bien sabe, para un servidor era un ávido espía portugués, no se equivocó. Este país es inmensamente rico. Su principal fuente de energía es la hidráulica, es decir, tiene mucha agua, pese a ser minúsculo, conserva el 5% de la biodiversidad del planeta y tiene gran parte de su territorio protegido con medidas muy especiales de protección/explotación turística. Y eso, su naturaleza, ha hecho que sea el ecoturismo su primera fuente de ingresos. Aquí uno puede, además de ver sitios de ensueño o bañarse en exóticas playas, como en todo el Caribe, hacer un montón de cosas con nombres en inglés que lo flipas: rafting, canopy, canyonig, hoserback riding, jumping… y vaya usted a saber. Todo con casco, guía y todos los jarreos para que no deje de ser una cosa familiar.  

En política este país fue en el XX un relajo como toda la región con la sombra gringa siempre paleando sobre su cabeza. En los últimos años se instauró un sistema bipartidista como el de su país, una de rojos y otra de azules; al estilo de la restauración de Cánovas y Sagasta en aquella regeneración de España que no sirvió de nada y que cada vez se parece más a la época posfranquista que más que una transición fue un españolísimo remake regeneracionista que a estas alturas huele a azufre más que nunca. Actualmente  tienen a una presidenta del Partido de la Liberación Nacional, Laura Chinchilla, que fue como un primer ensayo de lo que hizo Lula en Brasil porque en donde está la puso Arias, el genuino presidente chico, feo y brabucón que puso a Costa Rica donde está. Cambiando de tema, la chinchilla además del animal que se figura es el nombre con el que la uva tempranillo es conocida en nuestra tierra.

Tienen tecnología, Intel, cervezas de buena calidad aunque sólo para consumo interno, un vino tinto dulce tipo mistela intragable, excelente café –en algún momento este fue el motor de su economía- y mucho “gallo pinto”, es decir arroz con frijol y frijol con arroz mañana tarde y noche. Socialmente es un pueblo educado, con una clase media aceptable teniendo en cuenta la región, IDH alto, buena sanidad, casi 100% de alfabetización, y mano de obra barata que viene de Nicaragua, su vecino más pobre; me decía un cliente de acá que en toda casa costarricense trabaja mínimo un “Nica”, ya sea el jardinero, la criada… Casi un millón de Nicas hay según cifras oficiosas en un país de 4 millones y medio de Ticos. Ah, y es un país caro como sus m… ¡Pura Vida huevón! Ya me decían al tercer día en confianza.

En deportes fútbol, nada nuevo, pero me tocó asistir al combate de boxeo más interesante que he visto en los últimos tiempos debido a la boxeadora Hanna Gabriel, tica ella de la zona negra del país, raza que hasta no hace tanto tenía vetada su acceso a la capital San José. Esta mujer es un extremamente hermoso bicho de la naturaleza que deja atónito a todo mundo por su mezcla de simpatía, fuerza y belleza. El combate fue en el recién inaugurado Estadio Nacional de Costa Rica. Lo de este combate sin duda fue un buen ejemplo del estado del mundo por dos cosas. La primera porque la pobre “gringa” que casi la matan llevaba en el calzón la bandera de México, porque si le pones un huipil y la llevas a al Yucatán o Oaxaca nadie en el mundo dirá jamás que es gringa. Lo segundo es que el mencionado Estadio donde se organizó la pelea ha sido un “regalo” de China. ¿Un “regalo” de China? Bueno, una prebenda maquillada de regalo que huele azufre y esconde lava en sus entrañas como volcán durmiente. Del tradicional apoyo que Costa Rica brindaba a Taiwán en su lucha por no ser devorado por el gigante asiático, cambió de parecer por motivos evidentemente económicos (Intel exporta a China) y así en un futuro no muy lejano, según las malas lenguas, dar su voto u omitirlo a favor de China ante la ONU cuando, ya falta poco, se anexione a Taiwán, ¿Quién les va a chistar? ¿USA? Jajaja.

Por el trabajo no pude engreírme mucho. Un día fui al centro “histórico” y otro día a ver un volcán con uno de los cráteres más grandes del mundo.

El centro de San José de Costa Rica revela la ausencia de una historia colonial muy exitosa. Está el “Parque central” y la “Plaza de la cultura” y poco más; sucio, mal cuidado, con mucho transeúnte, poca vida, e inseguro por las noches aunque no vi nada raro. Desde luego que el que dijo que Costa Rica era “la Suiza de Centroamérica” no estuvo nunca en el centro de San José. En esencia es un prostíbulo para gringos, mexicanos,  ingleses, y otras nacionalidades en menor medida. Casinos y locales de alterne hay por toda la ciudad. Aunque las autoridades y las buenas familias se empeñan  en no reconocer esto y hay leyes muy severas en el caso de las menores, no es raro ver a jovencitas muy jovencitas principalmente de los países más jodidos a la redonda: Venezuela, Colombia, Nicaragua, Dominicana, Cuba, etc. merodeando a viejos de barbas blancas y billeteras rebosante de dólares. O séase, que aparte de un destino de “ecoturismo” es un destino de “sexoturismo”.

Al volcán Poás me fui en un tour. Lo repensé mil quinientas veces. Casi prefería irme en bici o a pie. Pero accedí por tiempo y esas cosas nietzscheanas de que quién opta por la virtud renuncia a las ventajas y me aventuré a perder mi virginidad de viajero de mochila y libro por el de turista fundamentalista de cámara digital, pantalón corto y agencia de viajes. La experiencia se salvó porque lo que vi es de una belleza difícil de describir y más emocionante que las imágenes de llegada a la isla de Parque Jurásico  – que por cierto es una isla tica -. He sentido la fuerza y la majestuosidad de la naturaleza como nunca antes. Estar al borde del cráter de un volcán es como ver dormitar al monstruo del interior de la tierra. Desde antes de llegar, el azufre te mete en ambiente no precisamente porque olerlo sea agradable; la garganta se seca y el aire se vuelve pesado. Dicen que el Poás es un volcán muy caprichoso; miles de visitantes se van con el mal sabor de boca y peor olor de nariz y sin haber visto un pimiento porque la niebla o las nubes llegan a ser tan densas que uno no ve ni a un metro. Nos tocó un día de privilegiados. Despejado, el cielo azul con algunas nubes y el cráter/geiser humeante. Se podía ver nítidamente el agua sulfurosa que parece pus de una herida que en cualquier momento volverá a sangrar. La última erupción fue en 1954, ayer, y es unos de los siete volcanes activos de Costa Rica. De un lado, hay un antiguo cráter ahora inactivo convertido en laguna de agua de lluvia, como si la herida se hubiera cicatrizado dando lugar a la vida. Pensar, oler, sentir que el magma incandescente aguarda bajo tus pies un nuevo rugido de la naturaleza para recordarnos lo insignificantes y malagradecidos que somos con ella es una experiencia única. El tour incluía una visita a una plantación de café, que es como el verdeo pero aquí le quitan la cáscara al fruto y lo tuestan, e incluía una visita a un jardín con tucanes, colibrís, pumas, jaguares, y cataratas en pleno bosque nubloso. Vamos, que sólo faltaba el Rex para hacerlo de película.

No ha de faltar, bien sabe usted, un remate final en estas misivas, un poco de agua que alivie la sed o algo que desconcierte al más tímido. En una librería, minetras callejeaba perdido por San José, conocí la "Isla de los hombres solos" del presidiario costarricense José León Sánchez; no lo pondré fácil, Cela dijo con su excepcional oportunismo que era la angustia convertida en literatura. ¿Sera que hay que estar 40 años en la cárcel para conocer la naturaleza del hombre?: “He querido marcar la personalidad huidiza  y terrible de seres encerrados en una isla como fieras”.

Y hasta aquí este fugaz paso por este país exuberante, esta Costa Rica como bien dijo Francisco Zarco, más conocido como Cristóbal Colón, que hasta oxígeno vende ¿Se imagina?

Siga con salud. 

JRG

P.S. Y no se preocupe en demasía por su país porque estamos salvados y además ya han descifrado el enigma y los buenos siguen en su pedo

P.P.S Sobre lo de que hacemos y lo que hablamos y lo que nos pasa…      

P.P.P.S. Sobre sus recomendaciones para oir a Omega, al pie de la letra, cuando me visite.

  

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