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Cartas entre Moscú y Lisboa

Méjico DF V: el zeitgeist, la reforma de Caína y las hormonas implacables de los 20

Méjico DF V: el zeitgeist, la reforma de Caína y las hormonas implacables de los 20

Querido A,

NO hago más que darle vueltas a esto: ley electoral, separación de poderes, el sistema, Rousseau, Montesquieu y to sus cuernos. Y no sé si será la distancia, el smog, que hayan dejado fuera de Europa al Sevilla o los dos mil metros de la Ciudad de México pero no me entra el cuerpo en caja. No me queda más que ser otro español que habla de su tierra y de sus caínes sempiternos que cada vez dan más razón a mi autodestierro; esos que hoy echan espuma por la boca en el congreso con una reforma constitucional sobre el techo de gasto que debería convertir a los indignados, como mínimo, en cabreaos de cojones.  

Volvemos a lo mismo ¿pueden los políticos actuales, tienen el poder de cambiar lo que no funciona? Posiblemente podrían hacer más de lo que uno se imagina, pero para ello tendrían que dejarse de vender tan barato. Dejemos de mirarnos el ombligo ya sabemos que no se trata sólo de Caína ni de su Constitución. De hecho, esta reforma exprés para más inri viene como casi todo impuesto por los buropartitócratas de la UE. Zpedo lo anuncia –y Rajoy oportunista y rateramente lo secunda- como si retocando la vaca sagrada pudiera limpiar la imagen de ineptitud y prepotencia que ha destilado durante sus años de gobierno ¿Cambiará algo si le lavamos la cara a la constitución? ¿O si reformamos por alto el sistema?

Sin embargo, hay gente que lleva años detectando los vicios profundos del sistema y proponiendo alternativas. Algunos de ustedes habrán oído hablar del "zeitgeist" aunque sea por los Smashing. Y si no, pues para eso está la RM.

 

El "zeitgeist" se pude traducir como "el espíritu del tiempo", concepto que rescataron los románticos alemanes (inspirado en el genius seculli latino) y que vendría a ser la conciencia, el espíritu, la ética, la política (¿la cultura?) de una época, de un tiempo. Hegel lo llenó de historia y lo hizo "el espíritu del pueblo" (Volksgeist). Y Hitler quiso utilizarlo para justificar la cruzada del pueblo ario que entre otras cosas incluía el exterminio del pueblo judío. Es decir, puede ser un arma brutal si se moviliza, si toma conciencia precisamente de su poder y del estado del tiempo que le toca vivir.     

 

¿Cuál es nuestro zeitgeist? Hay gente que piensa en ello y aquí lo pueden ver sin necesidad de pagar ni de descargarlo; la libertad del hombre futuro se luchará en Internet... ¿a alguien le queda alguna duda? ¿Cómo seremos recordados dentro de miles años cuando nos estudien en nuestra hipotética superioridad frente a épocas pasadas de la historia con la brutalidad y la ignorancia que nos gobierna?

 

"Zeitgeist" es también el título de tres películas (no documentales) que seguramente ya habrá visto. Y si no, pues ahí queda la recomendación. Son de un flipaete de cuidao llamado ¿Pedro José? que intenta explicarnos cosas que sabemos desde hace mucho como que el cristianismo (y la iglesia) -como otras religiones- es el fruto del sincretismo y la institucionalización de creencias más antiguas, fundamentalmente basadas en fenómenos astronómicos relacionados con los ciclos agrícolas (=el pan y el vino= ) que tanto ayer como hoy la mayoría del pópulo desconoce y que básicamente han sido inventadas para ejercer algún tipo de control social. En eso los aztecas con sus sacrificios y los españoles con nuestra inquisición fuimos de los campeones.

 

La originalidad está en la pirueta; partiendo de Horus (o de Jesús) le explicará cosas que también sabemos como el mezquino imperialismo encubierto de USA en América Latina durante todo el s.XX, la gran mentira del "terrorismo y las armas de destrucción masiva" para la guerra de Afganistan e Irak, las deficiencias de la investigación sobre el 11S -que conocemos bien de nuestro 11M - o los mecanismos de la Reserva Federal de los Estates, el FMI y el Banco Mundial para volvernos a todos unos míseros endeudados: los esclavos del s.XXI. 

 

Imperios a lo largo de la historia ha habido muchos, nacen, se expanden, entran en crisis o decadencia y mueren. Y sin embargo el de los Estates es el primero que no gusta reconocer que lo es y actuar en consecuencia y sin ambages. Prefiere el chantaje, el asesinato, la extorsión, el golpe de estado y el apoyo a los dictadores de las repúblicas bananeras de América o las realezas del petróleo en Oriente Medio.

 

"Zeitgeist Adenda" habla de cómo se crea el dinero. ¿Cómo se crea el dinero? La pregunta es tan básica como genial. Así uno entiende por qué aunque crea que su casa hipotecada a 50 años es de su propiedad, no lo es, es del banco. Y para terminarlas de empatar, el dinero que le prestaron para endeudarse no existe, es eso, una deuda. Efectivamente, la famosa deuda que no podemos pagar y que USA y Europa quieren arreglar creando más deuda para que sus hijos o nietos la paguen. Cosa que no sucederá porque no se han preocupado en crear una sociedad donde la mayoría tenga un trabajo medio digno, y porque antes de eso, el sistema simple y llanamente reventará. ¿Quién maneja esto? ¿Quién es el coco? ¿Los nuevos dueños del mundo, los de la buropartitocracia, la élite que se resiste a dejar el poder y que no dejará escapar la oportunidad de seguir haciendo dinero (=poder) cueste lo que cueste?

 

La tercera de la trilogía -que es un poco más burda- intentará persuadirle sobre lo que escondía el Monopoly y la redentora genética.

 

Por supuesto que es una crítica visceral al capitalismo (liberalismo económico) que denomina "monetarismo". Y para responder al ¿y entonces qué? ofrece una propuesta alternativa basada en las teorías de la economía basada en los recursos naturales de Jacque Fresco  con su proyecto Venus. 

 

Si en su momento el capitalismo (liberalismo económico) fue el motor de la democracia - porque así fue- hoy se ha constituido en todo lo contrario y eso hasta el más ciego lo puede ver. Empresas y Estado se confunden en una corrupción nefasta e infinita de zoquetes y mangantes y hemos llegado a la aberración de que el 1% de la población ostente el 40% de la riqueza del planeta.

 

No amigo, no se trata del rico malo y el pobre bueno. No se trata de la inocencia intrínseca del indígena, ni de la teoría del buen salvaje de que todos nacemos inmaculados y el capitalismo nos vuelve diablos. Se trata de una salvajada económica y social y eso querido amigo, usted que lo ha estudiao, lo sabe. La primera consecuencia de la crisis ha sido la destrucción de pequeñas y medianas empresas y autónomos que ya no pueden competir porque la libertad del mercado se ha convertido en la dictadura de los monopolios. Los grandes corporativos juegan con el respaldo de un Estado cómplice que de rodillas espera su untadita. Telcel-Telmex, la empresa del hombre más rico del mundo –por cierto, muy amigo de nuestro Felipe- fue “regalada” en los 80 por el gobierno mexicano de Carlos Salinas de Gortari que como Felipe o Mitterrand más que “liberalizar” la economía, la malvendieron a las élites financieras que hoy nos ponen la soga al cuello con sus burbujas inmobiliarias y su deuda tóxica.

 

La religión, como el nacionalismo, la economía o la política, se han convertido en formas refinadas de dominación del hombre donde unos muchos mueren, o sufren (o son sacrificados) por el bien de unos cuantos privilegiados. O B.XVI también pasó la vigilia al relente (¿?); no hay más que ver lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial o lo que pasa a diario en Palestina. 

 

Nunca se ha parado a pensar que el liberalismo económico choca de bruces con uno de los que supone su mayor pilar: la sacrosanta propiedad privada, sí señor. Si el Estado regula la propiedad, no está en el mercado real y no es libre, sino mera especulación; y eso también explica por qué los lectores de la RM las pasarán canutas para tener un cacho de tierra del que puedan decir que es suyo, porque hablando en plata no lo es ni lo será.

 

Y ¿qué se puede hacer? Otra vez la pregunta que todos se hacen. Bueno, en "zeitgeist" se dan algunas recomendaciones que por el miedo con el que nos han domesticado desde el bautismo, pasando por la escuela, la universidad y el trabajo, pocos tendrán la valentía de poner en práctica. 

 

Con todo, bien sabe usted que no soy yo quien va a creerse todo lo que dice el zeitgeist, aunque algo de lo que diga sean verdades como puños. Si le quita la cáscara conspiranoica, queda lo importante que es intentar ver el bosque que no nos dejan ver los árboles.  Ni si quiera hay que hacer lo que dice si se quiere hacer algo; hay mil fórmulas más que se pueden inventar para hacer cada uno su propia revolución (=cambio). Incluso puede uno no hacer nada y quedarse a contemplar el transcurso de la historia como tantos seres humanos lo hicieron a lo largo de la misma.

 

También se puede, como yo, pensar que lo importante y fundamental es el individuo aunque obvie que hasta para comprar un paquete de tabaco en el quiosco hay que "socializar" con el quiosquero. Lo que seguramente no se podrá, es ver estas pelis y quedar indiferente.

 

En el peor de los casos no se deje contagiar por el milenarismo en boga. El hombre es bicho malo y bicho malo… Esto va por mi hermano, dicho sea, que fue quién me puso por delante el zeitgeist con la hormona implacable de los 20.

 

Ah, pero estábamos hablando de la reforma constitucional de España ¿no?

 

Siga con salud,

 

JR

 

P.S. Espero que a ninguna mente prominente se le ocurra decir que las pelis rezuman un socialismo trasnochado o que están hechas por un ecoprogre, talibán antigloba o aburguesado revolucionario jarto de comer, para espolear a los perroflaúticos de turno, gracias a esa tendencia indefectible que tenemos de ver el punto negro sobre el cuadro blanco. Eso ya lo sabemos. Lo dije por ahí, no es un documental, es una película y más aún, es un panfleto político, social y económico que con toda razón los medios de control de masas prefieren mantener en la sombra. Como están las cosas, lo que propone el zeitgeist puede ser una bomba de relojería... ¿para un mundo mejor?

P.P.S No podía dejar pasar que en este buzón de cartas olvidadas que nadie lee excepto sus cuatro penitentes admiradoras, faltara una sincera felicitación para el que se le ocurrió la idea – aunque no haya tenido todo el éxito esperado-; a él, y a ella, dos amigos, grandes personas, a los que deseo todo lo mejor en su nueva vereda porque me imagino que sí saben dónde se están metiendo… ¿O no?  

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